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Pagan 5,000 dólares por matar un pato rufo en Reino Unido

La causa que ha motivado los intentos de exterminio europeo de losOxyura jamaicensis –cuya distribución natural en América va desde Alaska, en Estados Unidos, hasta Tierra del Fuego, en Argentina– es que las hembras cabeciblancas prefieren a los machos rufos.

En su cortejo, los rufos levantan dos copetes de plumas sobre su cabeza, mueven la cola hacia arriba, inflan el saco de aire de sus cuellos y lo golpean con el pico como si fuera un tambor.

Como resultado, producen un sonido hueco notable y un montón de burbujas.

Tan llamativo es su despliegue y apariencia que también ganan el favor de las hembras cabeciblancas, y como estas dos especies están estrechamente relacionadas, pueden cruzarse y reproducirse con éxito.

Por eso, desde la llegada de tres parejas de patos rufos en los años 40 a una reserva natural británica y su posterior fuga, miles de patitos híbridos se han desperdigado por toda Europa.

Y esta es la razón de que hasta la Real Sociedad para la Protección de las Aves (RSPB, por sus siglas en inglés) apoye la matanza de rufos: sin intervención, los patos americanos acabarán con los cabeciblancos europeos como especie.

“Es muy triste que hagan falta medidas como esta, pero esperamos que el resultado sea un futuro más seguro para los cabeciblancos”, dijo en su momento, David Hoccom, director de políticas de especies de RSPB.

“El pato cabeciblanco ha experimentado una rápida disminución en todo el mundo en la última década, y su extinción es una posibilidad real”.
Estas medidas tienen, sin embargo, detractores entre grupos conservacionistas que sugieren que la erradicación total no es necesaria y que el problema podría remediarse con otras maneras de controlar sus poblaciones.

Pero a pesar de ello, el destino de los rufos parece estar sellado en Reino Unido.

Fuente: BBC Mundo