7 consejos para dormir cómodo, sin calor y sin aire acondicionado

¿Es posible dormir fresco en verano sin aire acondicionado? La tradición dice que sí. Ya en la época egipcia, sus ciudadanos mojaban la ropa de cama para descansar mejor y combatir las olas del calor. Estas son un serio peligro para la salud pública.

Nuestros antepasados nos dejaron en herencia muchos trucos. Se pueden utilizar sábanas de algodón –este material facilita la transpiración–; meterlas en la nevera o en el congelador en una bolsa de plástico­ unos minutos antes de irse a dormir (no estarán frescas toda la noche.

1. Sé creativo: inventa métodos que eviten que el aire caliente entre en la habitación. Por ejemplo, coloca un ventilador dirigido hacia las ventanas para impedir que entre el bochorno; o sitúa un bol lleno de hielo o de agua muy fría delante de las aspas para que el aire sea más fresco. Una sábana mojada colgando de las ventanas también ayuda.

2. Elige una pijama ligera. Lo recomienda el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EU (CDC, en sus siglas en inglés). Si prefiere dormir desnudo también puede hacerlo. Es cuestión de gustos. Aunque un estudio de la Asociación de Algodoneros Estadounidenses Cotton USA que hizo en Reino Unido, concluyó que el 57% de las personas que duermen desnudas son más felices en su relación de pareja.

3. Aplica compresas mojadas en agua tibia en las zonas más sensibles al calor como el cuello, los codos, los tobillos o detrás de las rodillas. El contacto con el agua fría ejercerá un estímulo térmico que desencadena una vasoconstricción, provocando calor en la piel. En cambio, el calor provoca frío por la diferencia con la temperatura ambiente, según explica la hoja informativa del CDC.

4. Duerme solo. Es la mejor para mantenerse fresco, hacerlo con alguien aumenta el calor corporal y hace que la ropa de cama se quede pegajosa, según explica dormir.org.es, web dedicada a los problemas del sueño. Hacerlo, además, a ras del suelo, hará que esté aún más fresco ya que el calor tiende a desplazarse hacia arriba.
5. Dáte una ducha de agua templada para reducir la temperatura corporal. Es muy buena técnica para sentirse fresco y limpio. Son muchos los que defienden que, aunque el choque térmico del agua fría sobre nuestro cuerpo produce una sensación instantánea, reactiva el organismo y el gasto energético, provocando al final que sintamos más rápido el calor tras la ducha que si la tomamos con agua templada, explica el Instituto Biológico de la Salud.

6. Cena ensalada. Evita las comidas copiosas y que necesiten consumirse en caliente como un estofado, sopa o pollo al horno. Obliga a que el cuerpo produzca más calor para digerirlas. Un gazpacho, un yogur o una ensalada son perfectos para las noches de verano. ¡Y recuerda, toma mucha agua!, menciona la OMS. El cuerpo la utiliza para evacuar calor.

7. Apaga completamente las luces y los aparatos electrónicos.No vale en stand by: gastan energía y siguen emanando calor (según la Agencia Internacional de la Energía, el modo espera consume entre un 5% y un 10% de la que necesita encendido el aparato en cuestión). Y sustituir las bombillas incandescentes por fluorescentes compactos: producen la misma luz pero utilizan una quinta parte de la energía y emanan menos calor.
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