¿Por qué vemos distinto el vestido?

Desde el jueves en la noche la foto de un vestido azul y negro se convirtió en tendencia mundial en las redes sociales. Las dudas frente a una simple imagen que una usuaria de Tumblr envió a sus amigos se originaron luego de que unas personas vieran la prenda blanca y dorada, colores diferentes a los originales.

Aunque la primera explicación que apareció en la redes —falsa, desde luego— apelaba al estado de ánimo de cada persona para dar razón el motivo de las distintas tonalidades, lo cierto es que este caso es un muy buen ejemplo de cómo los ojos y el cerebro humano han evolucionado para percibir el color.

En el proceso en el que transformamos el color en imágenes una serie de longitudes de onda llegan a nuestros ojos estimulando conexiones neuronales. Allí se interpreta la información y luego se envía al cerebro, donde hay un filtro que toma la luz y el fondo de la imagen para determinar qué estamos observando. Esa representación puede verse afectada por factores tan simples como la iluminación y el color de fondo.

Lo que sucede en el caso de la foto del vestido es que hay unos elementos que pueden generar confusión y llevan a algunas personas a verlo blanco y dorado. En primer lugar, como el científico de visión Bart Anderson, de la Universidad de Sídney, le dijo al portal Newscientist, la prenda está hecha de una mezcla de tonos bastante complicados y muy cercanos en una gran gama de tonalidades. Es decir, el dorado, el negro, el marrón, el azul y el blanco son tonos próximos que pueden generar confusión en nuestro cerebro.

Además, la ambigüedad se presenta porque la imagen no tiene suficiente información para interpretarla de forma correcta. Carece, por ejemplo, de sombras que nos indiquen de dónde proviene la luz que ilumina la fotografía. Y el fondo tampoco tiene datos que nos sugieran cuál es la manera correcta de leer el color. Quienes lo ven oscuro seguramente confunden el azul del vestido con blanco y el negro con dorado. Pero si son susceptibles a los colores claros, lo más probable es que vean los tonos correctos. Todo depende de la predisposición genética de los ojos.

Y una vez el cerebro hace esa lectura de la imagen es muy difícil que después logre corregir su interpretación. Por eso a muchos les parece imposible cambiar de postura frente a los colores que han visto por primera vez.

La demostración más práctica de esta teoría la hizo Hope Taylor, profesional de fotografía. Utilizando el software Adobe Lightroom llevó los colores a tonalidades cálidas y mostró que así es posible ver el vestido como blanco y dorado. Acercándolo a tonalidades frías aparece azul y negro. Su explicación la aprobó y retuiteó la empresa Adobe, quizás la más reconocida en el mundo por el desarrollo de softwares para diseño gráfico.
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