Cirugía Cenicienta, la moda para modificar los pies de las mujeres

En su clínica de Park Avenue, en Nueva York, la podóloga Suzanne Levine analiza qué impulsa a un creciente número de mujeres a acortarse o alargarse los dedos para que sus pies parezcan más hermosos.

¿Se trata de mujeres tan obsesionadas por su aspecto que rozan lo patológico?

Una operación de este tipo puede implicar rajar el dedo, seccionar el hueso en dos mitades, volver a unirlas con un tornillo y, por último, coserlo todo. Un esfuerzo considerable con el único propósito de preparar los pies para el calzado estival o para lograr ponerse por fin esos stilettos de marca.

Sin embargo, la “cirugía Cenicienta”, de plena moda en Estados Unidos y Gran Bretaña, es lo último en el mundo de las intervenciones estéticas.

También es corriente el tratamiento de una dolencia hasta ahora inédita: la toe-besity (literalmente, obesidad de los dedos del pie).

Mientras que aquellas mujeres con el problema contrario, es decir, escasez de masa en las plantas de los pies y en los talones, a las que les resulta doloroso caminar con zapatos de tacón de aguja, pueden inyectarse material de relleno.

Quizá no resulte sorprendente que la “cirugía Cenicienta” se haya hecho tan popular en un mundo donde las rinoplastias, los implantes de pecho, las liposucciones de rodilla y el botox son más que habituales.

De momento, no existen datos fi ables sobre el incremento de intervenciones estéticas en los pies, pero parece que surgieron a finales de los 90, cuando Carrie Bradshaw aparecía en Sexo en Nueva York recorriendo Manhattan subida en sus lujosos taconazos, personifi cando la obsesión femenina por el calzado.

“La cuestión es que a veces resulta muy duro caminar por la vida como mujer soltera –confesaba Carrie en un episodio–. Por eso necesitamos zapatos especiales, de vez en cuando, para que el paseo sea un poco más divertido”. Y de ahí parte el problema.

Nuestros pies no están diseñados para recorrer el mundo incansablemente a lomos de unos tacones de vértigo, pero muchas mujeres prefieren el dolor a la comodidad que les ofrece un calzado plano. Intenta detenerlas y verás que es imposible que se bajen de los tacones.

Levine ha bautizado esta intervención, que cuesta entre 500 y 1.500 dólares (entre 370 y 1.110 €, aproximadamente), Pillows for your feet (“almohadas para los pies”).

Asegura que el tratamiento es especialmente popular entre las celebrities que posan en la alfombra roja y pasan horas en las ceremonias de entrega de premios.
Para el resto de las mortales, existen las plantillas de gel. Cabría preguntarse si no sería esta la alternativa más sensata, teniendo en cuenta que Pillows no es una solución permanente. El material de relleno se deteriora con el paso del tiempo y hay que repetir la operación cada seis meses.

Fuente: Mujer Hoy
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