Envenenan a sus hijos para generar compasión y ganar popularidad en Facebook

La Policía del estado estadounidense de Nueva York ha acusado a una madre de envenenar deliberada y con consecuencias letales su hijo de 5 años con el fin de ganarse la simpatía, compasión y atención de los internautas en su blog, Facebook y Twitter.

Por diversas dolencias que iban desde infecciones de oído a fiebres altas por misteriosos altos niveles de sodio en la sangre, el pequeño Garnett Spears estuvo entrando y saliendo de los hospitales desde que nació. Aunque los médicos no entendían las causas de todos esos males, la Policía asegura haber descubierto la causa de los problemas de Garnett: su madre.

La investigación judicial comenzó en realidad antes de la muerte del menor, acaecida dos días después de que sufriera un paro cardíaco el pasado mes enero. Sin embargo, solo esta sermana los agentes del orden han detenido a Lacey Spears, la madre del niño fallecido, acusándola de envenenar deliberadamente a su hijo con sal, asesinato depravado y homicidio en primer grado. Por su parte, Spears, de 26 años de edad, se ha declarado inocente.

"Esta madre estaba dando sal intencionalmente a su hijo en niveles tóxicos", dijo el vicefiscal de distrito Doreen Lloyd en el tribunal. Según los documentos de la corte, cuando un detective señaló que la causa de la muerte de Garnett quizás nunca se sepa, la detenida "sonrió y pareció aliviada". Los expertos judiciales sostienen que en caso de que sea declarada culpable, podría enfrentarse a unos 20 años de prisión o a cadena perpetua.
Las autoridades creen que Spears sufre en determinado grado una enfermedad psiquiátrica conocida como síndrome de Munchausen, que padecen aquellos padres que deliberadamente hace daño a su hijo con el fin de llamar la atención. Según la Policía, a la joven madre le gustaba escribir en su blog sobre el empeoramiento de Garnett, así como hacer constantes actualizaciones sobre el estado de su hijo en Facebook y Twitter.

Otro caso similar trascendió el pasado miércoles, cuando se supo que una mujer australiana de 23 años fue condenada a 6 años de cárcel por envenenar a su propia hija con quimioterapia a fin de ganar más popularidad en Facebook.
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